jueves, 27 de junio de 2013

Duque y el Ermitaño...

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El siguiente cuento está narrado por un perro de raza Samoyedo, todo en presente desde que esta en la tienda de mascotas junto a su madre y hermanos, hasta que es adulto. Trata de la importancia que un perro le da a su familia, y de como con poco se conforma... ojala les guste...



Ayer oí a la señora que contesta siempre el teléfono decir que hoy una familia vendría a buscarme, mi mamita está feliz, porque dice que iré a un lugar mejor que la tienda, pero yo se que extrañaré mucho a mis hermanitos y a ella.
La familia es muy simpática, la niñita que venía con un señor y una señora me dijo “Pepo” y sonrió, mientras me apretuja con fuerza contra su pecho.
La señora que siempre contesta el teléfono le dijo al señor que yo costaba sesenta y cinco mil pesos y que estaba inscrito, no sé qué quiso decir ella con eso, pero el señor que venía con la niñita le pasó unos papeles a la señora  y le dijo que ahí estaba y firmo un papel grande y le dijo a la niñita que ya era suyo.
La niñita me puso otra vez en la cajita de cristal para que yo me despidiera de mis hermanitos, mientras mi mamita me miraba desde otra cajita de cristal y se movía en círculos como si anduviera buscando algo.
La niñita me tomó de nuevo en sus brazos y salimos de la tienda, yo miré hacia atrás y vi que mi mamita tenía agüita en sus ojos, nunca había visto agüita en los ojitos de mi mamita.
Al salir de la tienda la niñita subió conmigo en sus brazos a una cosa con ruedas que se movía demasiado. En esa cosa llegamos a una casa de color verde, la niñita y yo bajamos de la cosa con ruedas.
La niñita me hizo entrar con ella a la casa y allí me bajó al suelo, yo no quería hacer nada, todo ese lugar era extraño. La niñita me dio agua y un poquito de comida.
Al llegar la noche me acostaron en una camita redonda que tenía juguetes que sonaban, eran muy bonitos, pero no me dejaron jugar con ellos, la señora dijo que ya era tarde y debía dormir.
 Ya llevo un mes en mi nueva casa, la niñita siempre me acaricia y me da  galletitas cuando le paso mi pata o cuando hago pipi en el patio.
He crecido un poco y cada día ando menos tímido, la señora se enoja porque dice que antes me dejaban en un lado y ahí me quedaba, pero que ahora ando loqueando por toda la casa y que boto las cosas con mi cola.
Ayer el señor me compró un collar negro con una placa que dice “Pepo”, yo no sé porque me dice “Pepo” si mi mamá y mis hermanitos me decían “Duque”, pero el collar está muy bonito y suena cuando corro.
He crecido muchísimo, estoy más grande que la niñita que antes era más grande que yo. Mi cola es peluda y gigante, siempre choca con las cosas que la señora tiene por ahí.
Parece que la señora está enferma, porque siempre estornuda y anda con pañuelitos limpiándose la nariz todo el tiempo, ella dice que es por mi culpa, pero yo no sé que le hice, siempre que me acerco a ella se pone estornudar y me dice que me corra, que no me quiere cerca.
Hoy la niñita me dijo que daríamos un paseo a la playa, me gustó mucho mojarme la otra vez cuando fuimos, así que me encantará mucho ir de nuevo.
Cuando íbamos en la cosa que tiene ruedas, la niñita me dijo que me quería mucho y me sacó mi collar negro que decía “Pepo”. Nos bajamos de la cosa con ruedas porque dijo que antes de seguir a la playa yo debía hacer pipi, entonces me llevó a unos de los árboles que estaban al lado del camino, y ella se alejó porque dijo que necesitaba privacidad para hacer mi pipi.
Cuando terminé de hacer pipi, me voltee para salir otra vez al camino y subir a la cosa con ruedas, pero cuando llegue ya no estaba la niñita, ni el señor, ni la señora, ni la cosa grande con ruedas.
Tal vez apareció uno de esos hombres malos que aparecen en la televisión cuando el señor pone el canal de las noticias y a lo mejor se los robaron y están en peligro.
Los busqué por muchas partes, caminé día y noche por el camino de cemento que está al lado de los árboles, pero no los encontré.
Del cielo cae agua y con la tierra me queda el pelo pegado y sucio, por eso la gente que pasa por aquí en esas cosas con ruedas me ignoran.
Hoy pasó un hombre que venía del otro lado de los árboles, se acercó a mí y me acarició el mentón mientras decía lo lindo que yo era, él no era muy lindo, tenía una barba muy larga y, sus manos estaban arrugadas y usaba un sombrero café.
El dijo que una cosa tan bonita como yo no podía andar de vago por la carretera, y yo no sé que me encontraba de bonito si la tierra y el agua tenía todo mi pelaje estropeado.
Después de acariciarme me invito a que lo acompañara y fuimos por entre los arboles hasta llegar a un lugar por donde corría mucha agua entre las piedras, él hombre dijo que debíamos bañarnos en el río, vaya a saber él que cosa es un río, porque para entrar a su casa debíamos estar limpiecitos.
Él me lavó muy bien todo mi pelito y con un chaleco que él tenía me lo secó.
Al salir de ese lugar con agua a la que él llamaba río, nos fuimos de allí y cruzamos la carretera, allí había más árboles y luego de caminar un rato llegamos a una casita de madera que estaba entre unos árboles muy altos.
El hombre me hizo pasar a su casita, era muy bonita, todo era de madera, pero él pronto me advirtió que nada de eso se podía comer porque le había costado años de su vida hacer cada cosa que allí había.
El hombre hizo que me sentara, y luego trajo consigo un platito con leche y lo puso frente a mí para que yo lo bebiera.
Es tan rica la lechecita, ese exquisito sabor a leche a de mama con un toque de acides como el limón, tan calientita, llena de el amor que ella nos entregaba a mis hermanitos y a mí cuando nos ponía frente a su pancita y nosotros enloquecíamos y jugábamos a ver quien llegaba primero a las tetitas de mamá. Y luego, cuando nos tomábamos toda la lechecita, ella nos acariciaba y nos acurrucaba a su lado para que durmiéramos todos juntitos y calientitos.
Mientras me tomo la leche, él me acaricia y me dice lo lindo que soy, y lo mucho que cambie con el baño en el río. Él dijo que por ser tan bonito parecía de la alta sociedad, ¿que será eso?, y que por ende debía tener un nombre acorde a mi estatus social, así que te llamaré “Duque” me dijo, y me acarició atrás de las orejas y me dijo que yo sería su mejor amigo.
Un día él hombre despertó muy temprano y me dijo que debíamos ir a buscar comida, porque la comida no llegaría sola a nosotros, entonces saco una cosa que me dijo que no tocara porque si salía un disparo podía ser muy peligroso para ambos.
Ese día llegamos al bosque que se encontraba cerca del río, allí habían unos pájaros, él me dijo que guardara silencio y yo obedecí, luego apunto esa cosa que me dijo que no tocara hacia los pájaros y te pronto sonó algo muy fuerte y dos de los pájaros cayeron al suelo, yo fui corriendo hacia los pájaros, los tomé y se los llevé al hombre, él los recibió y me dijo que era un buen chico y que uno de los pájaros sería para mí, después de que él los cocinara en la fogata.
Con el hombre salíamos todos los días para buscar comida, pasear por el bosque, buscar hierbas y bañarnos en el río, porque él decía que no por vivir en el bosque íbamos a andar todos sucios por la vida.
De un tiempo a otro, el hombre ya no hacia lo mismo de antes, yo me acercaba a él para invitarlo a pasear, pero él decía que estaba cansado, siempre estaba cansado, luego otro día lo invite a que fuéramos a buscar comida, pero tampoco quiso, me dijo que lo perdonara, pero que estaba viejo y que ya no tenía fuerzas; entonces yo salí solo a dar una vuelta al bosque y busqué unos pájaros para llevar a casa.
Un día el hombre no se pudo levantar, yo fui a acostarme con él para que no estuviera solito, él me habló de su niñez, de los estudios que tuvo, de su trabajo y de cuando decidió ir a vivir solo en el bosque, luego se tapó con unas mantas, luego me tapó a mi también porque dijo que iba a hacer mucho frio.
De pronto me besó en la frente, me dijo que fui su mejor amigo y me agradeció por aparecer en su vida; también me dijo que estaba muy viejo, que se quedaría dormido y que no me apenara si él no volvía a despertar.
Y así fue, ese día se durmió y no volvió a despertar, yo no me moví de su lado, no quería estar lejos si el llegaba a despertar, porque se sentiría solo y creería que me fui porque me habría aburrido de él y no quería que él pensara eso, porque es el mejor amigo que he tenido, porque mi vida junto a él ha sido maravillosa y porque le agradezco el haber aparecido en mi vida.

Hoy parece que también estoy viejo, estoy cansado y tengo frio, porque el hombre amigo mío ya no está calientito. Parece que dormiré junto a él y quizás tampoco vuelva a despertar.....
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