El siguiente cuento está narrado por un perro de raza Samoyedo, todo en presente desde que esta en la tienda de mascotas junto a su madre y hermanos, hasta que es adulto. Trata de la importancia que un perro le da a su familia, y de como con poco se conforma... ojala les guste...
Leer más...
Ayer oí a la señora que contesta siempre el teléfono
decir que hoy una familia vendría a buscarme, mi mamita está feliz, porque dice
que iré a un lugar mejor que la tienda, pero yo se que extrañaré mucho a mis
hermanitos y a ella.
La familia es muy simpática, la niñita que venía con un
señor y una señora me dijo “Pepo” y sonrió, mientras me apretuja con fuerza
contra su pecho.
La señora que siempre contesta el teléfono le dijo al
señor que yo costaba sesenta y cinco mil pesos y que estaba inscrito, no sé qué
quiso decir ella con eso, pero el señor que venía con la niñita le pasó unos
papeles a la señora y le dijo que ahí estaba y
firmo un papel grande y le dijo a la niñita que ya era suyo.
La niñita me puso otra vez en la cajita de cristal para
que yo me despidiera de mis hermanitos, mientras mi mamita me miraba desde otra
cajita de cristal y se movía en círculos como si anduviera buscando algo.
La niñita me tomó de nuevo en sus brazos y salimos de la
tienda, yo miré hacia atrás y vi que mi mamita tenía agüita en sus ojos, nunca
había visto agüita en los ojitos de mi mamita.
Al salir de la tienda la niñita subió conmigo en sus brazos
a una cosa con ruedas que se movía demasiado. En esa cosa llegamos a una casa de
color verde, la niñita y yo bajamos de la cosa con ruedas.
La niñita me hizo entrar con ella a la casa y allí me
bajó al suelo, yo no quería hacer nada, todo ese lugar era extraño. La niñita
me dio agua y un poquito de comida.
Al llegar la noche me acostaron en una camita redonda que
tenía juguetes que sonaban, eran muy bonitos, pero no me dejaron jugar con
ellos, la señora dijo que ya era tarde y debía dormir.
Ya llevo un mes en
mi nueva casa, la niñita siempre me acaricia y me da galletitas cuando le paso mi pata o cuando
hago pipi en el patio.
He crecido un poco y cada día ando menos tímido, la
señora se enoja porque dice que antes me dejaban en un lado y ahí me quedaba,
pero que ahora ando loqueando por toda la casa y que boto las cosas con mi
cola.
Ayer el señor me compró un collar negro con una placa que
dice “Pepo”, yo no sé porque me dice “Pepo” si mi mamá y mis hermanitos me
decían “Duque”, pero el collar está muy bonito y suena cuando corro.
He crecido muchísimo, estoy más grande que la niñita que
antes era más grande que yo. Mi cola es peluda y gigante, siempre choca con las
cosas que la señora tiene por ahí.
Parece que la señora está enferma, porque siempre estornuda
y anda con pañuelitos limpiándose la nariz todo el tiempo, ella dice que es por
mi culpa, pero yo no sé que le hice, siempre que me acerco a ella se pone
estornudar y me dice que me corra, que no me quiere cerca.
Hoy la niñita me dijo que daríamos un paseo a la playa,
me gustó mucho mojarme la otra vez cuando fuimos, así que me encantará mucho ir
de nuevo.
Cuando íbamos en la cosa que tiene ruedas, la niñita me
dijo que me quería mucho y me sacó mi collar negro que decía “Pepo”. Nos
bajamos de la cosa con ruedas porque dijo que antes de seguir a la playa yo
debía hacer pipi, entonces me llevó a unos de los árboles que estaban al lado
del camino, y ella se alejó porque dijo que necesitaba privacidad para hacer mi
pipi.
Cuando terminé de hacer pipi, me voltee para salir otra
vez al camino y subir a la cosa con ruedas, pero cuando llegue ya no estaba la
niñita, ni el señor, ni la señora, ni la cosa grande con ruedas.
Tal vez apareció uno de esos hombres malos que aparecen
en la televisión cuando el señor pone el canal de las noticias y a lo mejor se
los robaron y están en peligro.
Los busqué por muchas partes, caminé día y noche por el
camino de cemento que está al lado de los árboles, pero no los encontré.
Del cielo cae agua y con la tierra me queda el pelo
pegado y sucio, por eso la gente que pasa por aquí en esas cosas con ruedas me
ignoran.
Hoy pasó un hombre que venía del otro lado de los
árboles, se acercó a mí y me acarició el mentón mientras decía lo lindo que yo
era, él no era muy lindo, tenía una barba muy larga y, sus manos estaban
arrugadas y usaba un sombrero café.
El dijo que una cosa tan bonita como yo no podía andar de
vago por la carretera, y yo no sé que me encontraba de bonito si la tierra y el
agua tenía todo mi pelaje estropeado.
Después de acariciarme me invito a que lo acompañara y
fuimos por entre los arboles hasta llegar a un lugar por donde corría mucha
agua entre las piedras, él hombre dijo que debíamos bañarnos en el río, vaya a
saber él que cosa es un río, porque para entrar a su casa debíamos estar
limpiecitos.
Él me lavó muy bien todo mi pelito y con un chaleco que él
tenía me lo secó.
Al salir de ese lugar con agua a la que él llamaba río,
nos fuimos de allí y cruzamos la carretera, allí había más árboles y luego de
caminar un rato llegamos a una casita de madera que estaba entre unos árboles
muy altos.
El hombre me hizo pasar a su casita, era muy bonita, todo
era de madera, pero él pronto me advirtió que nada de eso se podía comer porque
le había costado años de su vida hacer cada cosa que allí había.
El hombre hizo que me sentara, y luego trajo consigo un
platito con leche y lo puso frente a mí para que yo lo bebiera.
Es tan rica la lechecita, ese exquisito sabor a leche a de mama con un toque de acides como el
limón, tan calientita, llena de el amor que ella nos entregaba a mis hermanitos
y a mí cuando nos ponía frente a su pancita y nosotros enloquecíamos y
jugábamos a ver quien llegaba primero a las tetitas de mamá. Y luego, cuando
nos tomábamos toda la lechecita, ella nos acariciaba y nos acurrucaba a su lado
para que durmiéramos todos juntitos y calientitos.
Mientras me tomo la leche, él me acaricia y me dice lo
lindo que soy, y lo mucho que cambie con el baño en el río. Él dijo que por ser
tan bonito parecía de la alta sociedad, ¿que será eso?, y que por ende debía
tener un nombre acorde a mi estatus social, así que te llamaré “Duque” me dijo,
y me acarició atrás de las orejas y me dijo que yo sería su mejor amigo.
Un día él hombre despertó muy temprano y me dijo que
debíamos ir a buscar comida, porque la comida no llegaría sola a nosotros,
entonces saco una cosa que me dijo que no tocara porque si salía un disparo
podía ser muy peligroso para ambos.
Ese día llegamos al bosque que se encontraba cerca del
río, allí habían unos pájaros, él me dijo que guardara silencio y yo obedecí,
luego apunto esa cosa que me dijo que no tocara hacia los pájaros y te pronto
sonó algo muy fuerte y dos de los pájaros cayeron al suelo, yo fui corriendo
hacia los pájaros, los tomé y se los llevé al hombre, él los recibió y me dijo
que era un buen chico y que uno de los pájaros sería para mí, después de que él
los cocinara en la fogata.
Con el hombre salíamos todos los días para buscar comida,
pasear por el bosque, buscar hierbas y bañarnos en el río, porque él decía que
no por vivir en el bosque íbamos a andar todos sucios por la vida.
De un tiempo a otro, el hombre ya no hacia lo mismo de
antes, yo me acercaba a él para invitarlo a pasear, pero él decía que estaba
cansado, siempre estaba cansado, luego otro día lo invite a que fuéramos a
buscar comida, pero tampoco quiso, me dijo que lo perdonara, pero que estaba
viejo y que ya no tenía fuerzas; entonces yo salí solo a dar una vuelta al
bosque y busqué unos pájaros para llevar a casa.
Un día el hombre no se pudo levantar, yo fui a acostarme
con él para que no estuviera solito, él me habló de su niñez, de los estudios
que tuvo, de su trabajo y de cuando decidió ir a vivir solo en el bosque, luego
se tapó con unas mantas, luego me tapó a mi también porque dijo que iba a hacer
mucho frio.
De pronto me besó en la frente, me dijo que fui su mejor
amigo y me agradeció por aparecer en su vida; también me dijo que estaba muy
viejo, que se quedaría dormido y que no me apenara si él no volvía a despertar.
Y así fue, ese día se durmió y no volvió a despertar, yo
no me moví de su lado, no quería estar lejos si el llegaba a despertar, porque
se sentiría solo y creería que me fui porque me habría aburrido de él y no
quería que él pensara eso, porque es el mejor amigo que he tenido, porque mi
vida junto a él ha sido maravillosa y porque le agradezco el haber aparecido en
mi vida.
Hoy parece que también estoy viejo, estoy cansado y tengo
frio, porque el hombre amigo mío ya no está calientito. Parece que dormiré junto
a él y quizás tampoco vuelva a despertar.....
